U no de mis amores vino una mañana sumamente agitado y un poco confuso, la verdad nunca le había visto así. Le ofrecí una sangría que recién había preparado y después de dos grandes sorbos, respiró profundo y me dijo: - Me quedé de ver con Claudio en un nuevo bar, pero al rato de estarlo esperando una llamada suya me dejó claro que no llegaría; - de todas formas el negocio va, pero no puedo verte hoy, lo siento, me dijo a secas. Ya me había tomado tres tragos, el bullicio típico de cantina de sábado por la tarde, decidí tomarme un par de tragos más y salir a buscar compañía femenina pero mi plan se alteró completamente. Sus ojos eran claros y bien formados, sus gestos parecían verse en cámara lenta, hablaba de una manera cadenciosa, un poco alto y un cuerpo bien moldeado, no atlético, no delgado, rostro cuidado y terso, delicado. Su camisa manga corta color kaki se ajustaba a la perfección y resaltaba dos cosas en esa figura que me llamaba poderosamente la ...